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Cómo cuidar un árbol de la abundancia


El árbol de la abundancia, de nombre científico Portulacaria afra, es una suculenta con porte de arbusto muy popular por su llamativo aspecto, además de por su utilidad en taludes y delimitando jardines.


Esta planta también es llamada habitualmente arbusto de elefante debido a la predilección que estos animales sienten por ella, o también planta de la moneda o planta jade enana. Sin embargo, no debemos confundirla con el árbol del dinero, que comúnmente se refiere al Pachira aquatica.


Estas son las principales características del árbol de la abundancia o arbusto de elefante:

  • Es un arbusto que destaca por sus hojas de aspecto carnoso y superficie brillante, como es habitual en muchas plantas suculentas.

  • En exteriores y en circunstancias óptimas un árbol de la abundancia grande puede llegar a alcanzar alturas de hasta 5 o 6 metros, aunque se puede cultivar sin problemas en interior y maceta, en cuyo caso rara vez supera los 2 metros de altura.

  • De hecho, es posible cultivar un árbol de la abundancia bonsái con los cuidados adecuados, y es bastante popular entre los aficionados a esta técnica.

  • Su sobrenombre de árbol de la abundancia viene de sus pequeñas hojas, semejantes a una moneda, que crecen en gran número de sus tallos amarronados.

  • El arbusto florece tras pasar los meses de frío, produciendo unas flores de pequeño tamaño y un color rosado muy llamativo, que se agrupan en inflorescencias al final de las ramas.

Esta planta puede ser cultivada tanto en interior como en exterior, pero crecerá más y mejor cuanta más luz reciba. Si queremos que nuestro árbol de la abundancia se haga grande y fuerte, lo mejor que podemos hacer es ubicarlo a pleno sol.


Si vamos a tenerlo en el interior de casa, aconsejamos buscarle una habitación muy bien iluminada, pero ten cuidado con las ventanas. El sol a través del cristal puede hacer efecto lupa y quemar las hojas de la planta, especialmente en climas cálidos. Si no recibe luz suficiente, la planta crecerá más lentamente.


Esta planta puede ser cultivada tanto en interior como en exterior, pero crecerá más y mejor cuanta más luz reciba. Si queremos que nuestro árbol de la abundancia se haga grande y fuerte, lo mejor que podemos hacer es ubicarlo a pleno sol.


Si vamos a tenerlo en el interior de casa, aconsejamos buscarle una habitación muy bien iluminada, pero ten cuidado con las ventanas. El sol a través del cristal puede hacer efecto lupa y quemar las hojas de la planta, especialmente en climas cálidos. Si no recibe luz suficiente, la planta crecerá más lentamente.


Este arbusto responderá bien a un sustrato o tierra universal para suculentas, o en su defecto alguna mezcla hecha con arena, vermiculita y piedra pómez, por ejemplo. En este punto, lo más importante es que sea una mezcla ligera que ofrezca un drenaje lo mejor posible.


Respecto al abono, la planta agradecerá un aporte periódico de algún fertilizante rico en nitrógeno, como el humus de lombriz, especialmente al inicio de la primavera, cuando empieza su periodo de crecimiento.


Esta planta no necesita de poda para desarrollarse bien, pero es habitual practicársela para limitar su tamaño o favorecer una mayor frondosidad. ¿Cuál es la forma correcta de podar el árbol de la abundancia? Te damos estos consejos:

  • Las podas más agresivas de formación deben llevarse a cabo a mediados de la primavera.

  • Los pinzados, en cambio, pueden realizarse de forma constante.

  • Cuando trasplantemos el árbol, cada 2 o 3 años si está en maceta, es recomendable podar ligeramente sus raíces.

  • Siempre hay que desinfectar las herramientas de poda antes y después de usarlas.

  • Corta las partes ajadas, débiles o enfermas de la planta.

  • Recorta las ramas que veas demasiado largas y dale la forma deseada a la planta.

Esta suculenta resulta muy fácil de reproducir por esquejes, especialmente de tallo. Para ello, sigue estos pasos

  1. Esteriliza tus herramientas de poda.

  2. Corta por encima de un nudo el esqueje a propagar.

  3. Deja secar el tallo cortado durante una noche.

  4. Plántalo después en un sustrato específico para suculentas.

  5. Riega una primera vez pulverizando el agua, siempre sin encharcar, y repite cuando el sustrato se seque por completo.

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