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TikTok, bomba de tiempo


Para alguien que no forma parte de la generación Z, TikTok puede resultar una ventana a otro planeta. Los contenidos que ahí circulan suelen consistir en parodias, bromas, pasos de baile y cantos compartidos en videos de menos de 15 segundos.


Todo parecía indicar que éste sería el año de TikTok. Su éxito inicial, catapultado por la pandemia, llevó a esta aplicación a convertirse en la más descargada del planeta en la primera mitad de 2020. Hoy esta red social está asentada sobre una bomba de tiempo.


El cambio de suerte de TikTok no es obra de la casualidad ni de los vaivenes del mercado. Tampoco es un fenómeno aislado. Detrás de este giro está la idea de que estamos ante una red social que representa una “amenaza de seguridad”. Una idea que está siendo utilizada también para frenar a otras empresas del sector tecnológico, como Huawei.


El caso de TikTok es ilustrativo porque ayuda a notar un trilema inevitable que redefinirá la forma en que opera el sector tecnológico en los próximos años. Vale entonces la pena revisar y evaluar las alternativas que se nos presentan sobre la mesa.


No es necesario encontrar a TikTok divertido para entender su relevancia y su influencia. Esta es, sin duda, la red social favorita de las personas nacidas después de 1997. No es gratuito que a la generación Z también se le llame la “generación TikTok”.


El crecimiento de esta aplicación ha sido tal que Bytedance, la empresa matriz de TikTok, es ya uno de los startups más valiosos del planeta.


La combinación de crecimiento y acaparamiento de personas jóvenes colocaron a TikTok en el espejo retrovisor de Facebook. Y, hasta hace algunas semanas, el rebase parecía cuestión de tiempo.


Pero dos eventos principales han ensombrecido el futuro de TikTok. Por principio de cuentas, a finales de junio India decidió prohibir el uso de esta y otras aplicaciones argumentado que constituyen un peligro para la seguridad nacional.


Para TikTok esta prohibición representa un golpe durísimo: India, el país democrático más poblado del mundo, era también el principal mercado para esta aplicación. 20% de sus descargas globales de TikTok ocurrieron en aquel país.


Además, en Estados Unidos, el segundo mercado más grande para TikTok, algunas compañías, como el banco Wells Fargo, han prohibido utilizar esta aplicación en dispositivos con acceso a información confidencial -un memo de Amazon haciendo lo propio se volvió viral, aunque esta compañía dijo haberlo mandado “por error”


A ello hay que sumar que medios y políticos de aquel país han empezado a hablar abiertamente del peligro de seguridad que TikTok representa. Incluso se ha mencionado que el gobierno de Donald Trump está considerando seriamente seguir el ejemplo del indio y desterrar a TikTok prohibiendo su operación en Estados Unidos.


La idea de que TikTok es un “peligro” se construye sobre la naturaleza de esta aplicación y sobre su origen. Estamos ante una red social que recopila información masivamente y que pertenece a Bytedance. Esto es importante, pues implica que TikTok puede compartir su información con Bytedance. A su vez, Bytedance es una empresa basada en China, y el gobierno de aquel país suele ser la mano detrás de sus grandes empresas tecnológicas o, en todo caso, tiene la capacidad de someterlas discrecionalmente.


De esta forma, a través de TikTok u otras empresas con capacidad de acceder información importante, como Huawei, los metadatos de millones de personas, incluidas los de aquellas que tienen posiciones de poder o manejan información clasificada en sus países, podrían terminar en manos del gobierno chino.


El escenario descrito arriba ha abierto un trilema para Estados Unidos y otros países.


Las tres opciones disponibles son las siguientes:


Opción 1: Permitir sin restricciones la entrada de empresas chinas.


La primera opción es encogerse de hombros y alegar que quienes hablan del “peligro” de TikTok están haciendo una tormenta en un vaso de agua. A grandes rasgos, el argumento es el siguiente: que TikTok esté recopilando masivamente datos e información de sus usuarios no tendría por qué asustar a nadie, pues no hay indicios de que esta aplicación esté accediendo a más datos que Facebook o Instagram.


Además, el gobierno estadounidense también puede acceder a datos de usuarios recopilados por Facebook y otras empresas. Dado que no es excepcional que una red social recabe información de las vidas privadas de sus usuarios, TikTok debería ser vista como un caso más y ser tratada en consecuencia.


Un primer problema con este argumento es que implica tomar como aceptables las conductas reprobables de otras redes sociales que han derivado en la exigencia de nuevas regulaciones. Sin embargo, para fines del argumento es preciso reconocer que es válido postular que una reacción excepcional no se justifica ante un caso no excepcional.


Pero esta objeción pierde sentido cuando se considera que la forma en que el gobierno chino y el estadounidense utilizan los metadados de sus habitantes están muy lejos de ser análogas. Aunque Estados Unidos puede acceder a los datos que circulan por redes como Facebook, para hacerlo puede requerir de solicitudes formales que pueden ser legalmente disputadas por empresas.


A ello hay que sumar que, a pesar de Donald Trump, Estados Unidos sigue siendo una democracia con contrapesos.En contraste, el gobierno chino está actualmente integrando sistemas de recopilación de metadatos y algoritmos para vigilar, premiar o castigar a sus ciudadanos.


Este esquema, que incluye cámaras de videovigilancias ocultas y software de reconocimiento facial, ha sido empleado también para perseguir minorías o para intimidar a enemigos políticos. Lo que The New York Times ha llamado el “estado de vigilancia chino” es material de exportación -y Latinoamérica uno de los principales clientes- por lo que no es inocuo.


Este “estado de vigilancia” ha sido clave en la perpetuación de Xi Jinping y en su control cada vez más férreo sobre la vida en China.


Opción 2: Fortalecer a los gigantes locales, como Facebook, para que acaparen el mercado y eviten la entrada de competidores chinos.


La idea aquí es que si se debilita a las gigantes tecnológicas estadounidenses, el espacio dejado por éstas sería llenado por una “invasión” de empresas chinas. Dado que, por los motivos expuestos arriba, esto implicaría un riesgo para la seguridad nacional, este argumento concluye que es necesario empujar y respaldar a las grandes corporaciones tecnológicas estadounidenses.


Es fácil ver por qué esta es la opción favorita de algunas de las grandes empresas norteamericanas. Este argumento ha sido uno de los ases bajo la manga de Mark Zuckerberg cuando alega que Facebook no debe ser dividido o regulado estrictamente.


Hay dos problemas principales con esta alternativa. En primer lugar, la idea de que es conveniente empoderar más a empresas como Facebook es un sinsentido. Lo contrario es cierto. La forma en que Facebook ha erosionado la democracia, tolerado el discurso de odio, tratado la información de sus usuarios y reaccionado ante las críticas indica que confiar en Mark Zuckerberg sería una muy mala idea.


En este contexto, mayor regulación y el desmembramiento de este tipo de empresas gigantes son ambas condiciones necesarias, aunque probablemente insuficientes, para garantizar la privacidad de usuarios y también para asegurar que no sea una sola persona quien pueda decidir sobre el futuro de la democracia de un país.


En segundo lugar, es falso que si Facebook u otra empresa acaparan el mercado entonces los datos de todas las personas, incluidos los que tienen que ver con asuntos de seguridad nacional, estarán protegidos. Sin duda hay quienes seguirán usando TikTok. Por ende, la información de estas personas estaría fuera de la esfera de acción del gobierno estadounidense.


Opción 3: Regular a Facebook y prohibir la entrada de competidores chinos.


El argumento que respalda a esta opción pasa por aceptar que, por los motivos mencionados arriba, (a) es necesario regular a Facebook y a similares y (b) es necesario bloquear el acceso de empresas chinas que puedan ocupar su lugar. Es decir, la idea aquí es que hay que seguir adelante con los esfuerzos de desintegrar y regular a Facebook y otras empresas estadounidenses y, al mismo tiempo, bloquear a sus sus equivalentes chinos para evitar que acaparen el mercado.


Alguien podría objetar que bloquear el libre comercio no es, de entrada, una buena idea. Pero, sobre todo, se podría alegar que este esquema se terminaría produciendo lo que algunos han llamado la “balcanización de internet”; la noción de que en vez de un internet global terminaríamos con distintos islotes regionales.


Entiendo el sentido de estas objeciones y las comparto en principio. Sin embargo, establecer reglas y controles que puedan aplicar en dos países se antoja complicado cuando estas reglas van en contra del sistema autoritario de uno de ellos. Por ende, si para defender nuestra privacidad tanto de los Facebook como de los TikToks del mundo es necesario balcanizar el internet, que así sea.


Otra posible objeción es que aceptar esta opción implica caer en el juego geopolítico de Estados Unidos; un país que dista mucho de tener un comportamiento ejemplar en este sentido. De nuevo, comparto el sentido de la objeción y no pretendo que esta opción sea ideal. Lo que me interesa plantear aquí es que, a corto plazo, no parece haber nada mejor sobre la mesa. Las dos opciones anteriores son inaceptables. En contraparte, esta opción, aunque imperfecta, puede proteger tanto a las personas que usen redes sociales como a sus naciones.


El caso de TikTok ayuda a ver un trilema inevitable que reformulará la forma en que opera el sector tecnológico. Este trilema está compuesto por tres opciones principales: permitir sin restricciones la entrada de empresas chinas, fortalecer a los gigantes locales, como Facebook y regular a Facebook y prohibir la entrada de competidores chinos. Aquí he argumentado que, aunque está muy lejos de ser ideal, la tercera de estas opciones es la única que promete proteger a los usuarios de redes sociales y a la seguridad de las naciones. Lo cierto es que para empresas como TikTok o Huawei esta opción representa una bomba de tiempo.

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© 2020 ZECTOR51 . Creado por Caro Ramírez

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