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¿Qué tan empático eres? Cuatro claves para identificarlo


La empatía es la capacidad de comprender e incluso de sentir lo que otras personas experimentan emocional o físicamente en determinadas situaciones.


Se cree que Theodor Lipps fue uno de los primeros teóricos en abordar este concepto; sin embargo, su uso se ha expandido ampliamente, sobre todo, en ámbitos como la psicología y las neurociencias, según señala el artículo Empatía: desde la percepción automática hasta los procesos controlados. Aquí se tratara el término desde una perspectiva psicológica.


Los principales rasgos de los empáticos

1. Gran sensibilidad: Si bien esta puede ser tomada como una gran cualidad, lo cierto es que también resulta contraproducente para las personas empáticas, ya que su gran capacidad para conectar con los demás, las puede llevar a experimentar desde emociones o actitudes positivas como la compasión y el altruismo, hasta la angustia o ansiedad, según las vivencias de las personas que las rodean.


Además, debido a que son individuos que saben ponerse en los zapatos de los otros, también son más vulnerables; es decir, pueden verse afectados con más facilidad a nivel emocional por las situaciones que ocurren a su alrededor. No es de sorprender que puedan sufrir depresión, ansiedad y agotamiento físico y mental por los problemas que enfrenten familiares o sus amistades, pero no dejarán de acompañarlos mientras les sea posible.


2. Su introversión: Sí, los empáticos prefieren los grupos pequeños; les resulta más fácil convivir con pocas personas, así que huirán de las aglomeraciones. Al estar más conectados con su mundo interior, disfrutarán mucho de esos ratos de soledad y de actividades como pintar, leer, escribir, escuchar música o meditar, todo esto se les da con facilidad.


Son más reservadas y reflexivas, por lo que algunas veces pueden ser percibidos por los demás como tímidos o inseguros, aunque en realidad no sea así. El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung definía la introversión como el tipo de personalidad que dirige su atención y su libido hacia el interior, esto es, hacia los pensamientos y emociones.


3. Intuición desarrollada: Precisamente por lo que se explicó antes, sobre que las personas empáticas dan gran relevancia a su mundo interior, es natural que desarrollen una gran intuición. Saben escuchar lo que su cuerpo a nivel físico y mental les comunica, así que no dudan en tomar decisiones basadas en esto; hacen caso a sus corazonadas.


Por este motivo también suelen ser muy selectivas con sus amistades y con el tipo de contenidos (libros, música, cine) que consumen. A veces pueden parecer indecisos, sobre todo cuando se enfrentan a grandes dilemas en su vida, no saben si hacer caso a lo que su intuición les dice o a lo que otras personas de su entorno les recomiendan.


4. Problemas para establecer límites: Debido a que son personas sensibles y de buenas intenciones, a veces les resulta difícil establecer límites en los diferentes ámbitos de su vida, como el laboral, sentimental y familiar. No es extraño que a veces hagan cosas que no quieren para evitar conflictos, incluso a pesar de su propio bienestar.


Al preocuparse genuinamente por lo que viven los demás, experimentan un gran sentimiento de culpabilidad si tienen que negarse a hacer cosas que otras personas les solicitan, por lo que, en ocasiones, se involucran en problemas que no les competen y si la situación los rebasa, se sienten frustrados.

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