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Multimedia: el ocaso de los dispositivos de almacenamiento, de Betamax al Laserdisc


A lo largo de los años la tecnología ha avanzado a pasos agigantados y eso incluye a los sistemas de reproducción de audio y video, pasamos de una sinfonía a un equipo de audio monoaural, después a uno estéreo y terminamos en dispositivos digitales que reproducen audio con calidad inigualable.


Desde luego, dichos aparatos de reproducción, necesitaban dispositivos de almacenamiento para poder incluir y difundir los productos multimedia que las grandes compañías estaban enviando al mercado, por esa razón, conocemos los famosos discos de acetato, los casetes de cinta magnética, los dispositivos flexibles, (discos de almacenamiento para computo), las cintas para video en formatos como Betamax, VHS, o Hi8, y desde luego los dispositivos que marcaron una diferencia a finales de los 90, los discos compactos, y otros que no pudieron brillar como los formatos en minidisc y laserdisc.


Empecemos por el audio, definamos a qué nos referimos, los dispositivos de almacenamiento musical o de audio, son los distintos medios capaces de guardar o registrar información.


Entre los más exitosos a lo largo del siglo XIX, destaca el fonógrafo, que fue el primer aparato capaz de grabar y reproducir sonido, creado en 1877.


Al año siguiente hizo su aparición el gramófono, un sistema de grabación y reproducción de sonido que utilizó un disco plano, similar a lo que en el futuro serían los discos de acetato.


Ya en el siglo XX apareció el tocadiscos, este aparato causó furor en la sociedad de aquellas épocas, ya que permitía reproducir sonido y pistas musicales con la ayuda de un disco de acetato mismo que apareció en la década de los 30.


El dispositivo de almacenamiento estaba diseñado para girar a 33 1/3 rpm y con un diámetro de 12 pulgadas, más tarde y con el paso de la modernidad, existieron dos versiones, los llamados Long-Play (LP) y los (EP) Extended-Play.


El primero causó sensación ya que podías escuchar entre 10 y 12 pistas de audio, era la mejor experiencia de audio análogo, mientras que en el caso de los EP, solían ser discos más pequeños y con un almacenaje de entre 3 a 6 pistas.


Los tocadiscos de las décadas venideras contaban con los aditamentos para poder reproducir ambos dispositivos y hoy en día, los nostálgicos de la música y del audio, aún consumen los discos de acetato para llevar a cabo sus mezclas, su reinado se terminó con la salida al mercado de los discos compactos (CD).


La era de las cintas magnéticas

Después vino la ‘revolución magnética’, con las cintas que son un medio o soporte de almacenamiento de datos que se graba en pistas sobre una banda plástica con un material magnetizado, generalmente óxido de hierro o algún cromato.


El tipo de información que se puede almacenar en las cintas magnéticas es variado, como vídeo, audio y datos.


Su uso se universalizó a partir de 1933 con el uso de rieles, carretes o bobinas, que fueron los más utilizados para transportar el medio magnético, unidades imprescindibles para el funcionamiento de los equipos de grabación de audio y vídeo.

La grabación magnética involucra registrar sobre la cinta (cinta con material magnetizable) impulsos magnéticos en forma de señales análogas o digitales por codificar.


Con esta información, los casetes de audio proliferaron en el mundo, siendo los reyes de los dispositivos multimedia en todo el mundo, hasta que decayeron a finales del Siglo XX, con la entrada de los dispositivos ópticos.


En esa etapa surgieron todo tipo de presentaciones para los dispositivos de almacenamiento, los casetes de audio tenían una capacidad desde los 30 minutos hasta los 120 minutos (seguro consumiste decenas de ellos mientras esperabas tu canción favorita en el radio).


Mientras que los de video tenían varias presentaciones, los pioneros en este campo fueron los ingenieros de Sony que en 1975 introdujeron al mercado los casetes Betamax, que a su vez eran reproducidos en una videocassetera, un aparato que vivió sus mejores tiempos entre finales de los 70 y hasta la primera década de los 2 mil.


Con el tiempo los casetes Beta fueron sustituidos por los Video Home System (VHS) con una mayor duración y tamaño, a pesar de que la compañía que los sacó a luz inició sus pruebas antes que Sony, nos referimos a JVC, con el tiempo y después de una reticencia de Sony a dejar ese nicho de mercado, sucumbió y entregó la estafeta a VHS a partir de 1988 y con ello abrió también la posibilidad de producir videocaseteras en ese formato, cosa que se negó a hacer en comparación de sus competidores.


Lamentablemente, el VHS sólo tuvo un reinado de 10 años y con el paso a la digitalización, cedió la estafeta a los dispositivos ópticos (otra vez) los CD primero y después una larga lista de dispositivos fallidos, entre los que se encontraban los minidisc y laserdisc.


La era digital

Con el paso del tiempo y con las necesidades de mayor almacenamiento, los ingenieros y científicos se dieron a la tarea de buscar otros métodos y ampliar la capacidad para contar con mayor información.


Un disco óptico es un formato de almacenamiento de datos digital, en el que la información se codifica, se guarda y almacena, haciendo unos surcos con un láser sobre una de las caras planas que lo componen. Originariamente, los dispositivos ópticos se utilizaban para almacenar software de computadora.


Los dispositivos ópticos de almacenamiento están diseñados para soportar alguno de los siguientes tipos de grabación: solo lectura (CD y CD-ROM); grabable, posibilidad de escribir una sola vez (CD-R); o regrabable, reescribe (CD-RW).


Además contamos con discos denominados Digitale Versatile Disc (DVD), existen tres versiones DVD-ROM (dispositivo de lectura únicamente), DVD-R y DVD+R (permiten grabar una sola vez), DVD-RW y DVD+RW (permiten grabar y lu