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Los futbolistas llevan la música por dentro


La música y el futbol tienen algo extraordinario que a sus protagonistas los vuelven locos. Los transforma. Por ejemplo, aquel maestro de escuela, ese gordito que atajaba penales en un modesto club de Italia. La ópera le quitó los guantes, lo sacó de la cancha y lo convirtió en el tenor Luciano Pavarotti. El otro lado de la moneda podría ser Just Fontaine, goleador francés en Suecia 58 (13 goles), quien abandonó las canchas tras su proeza deportiva para presentarse en París como cantante, al estilo Frank Sinatra.


No son los únicos que han cambiado el balón por la voz o un instrumento musical”, comenta el profesor y periodista argentino Guillermo Knoll, autor del libro La música y el futbol (Editorial Naveus), donde cuenta anécdotas de 180 protagonistas del futbol y 60 temas musicales (en QR). Un libro para leer y escuchar.


Maradona cantó con los Pimpinela, Pelé tocaba la guitarra y también lanzó varios discos. Franz Beckenbauer es amante de la música clásica y llegó a grabar su voz (Tú eres la suerte y No por amor), Cruyff no era un gran vocalista, pero también grabó dos temas. Cristiano Ronaldo cantó boleros (Amor mío) y Zlatan Ibrahimovic fue disco de Oro por entonar el himno de Suecia”, adelanta el también escritor de Manual de Curiosidades Mundiales.


Oei Oei Oei, Dat was me Weer een Loei (Ése fue otro gruñido), así se titulaba la canción de estilo cabaret que en el año 1969 lanzó al mercado Johan Cruyff. ¿Recuerda usted a Ruud Gullit?, ex estrella del Milán y de la selección de Holanda. El bigotón encontró la música como el mejor aliado para contar su sexualidad frente a los ojos del machismo del planeta futbol durante la década de los 90.


Historias que sorprenden. Como la de Pavarotti, que de chico quería ser arquero profesional. Hizo las inferiores en el Modena, su ciudad natal, pero tuvo que trabajar como docente y corredor de seguros para ayudar a su familia. Sin embargo, su voz inigualable -que heredó de su padre, un tenor amateur- se impuso sobre los sueños que tenía de ser futbolista. De todos modos, su pasión por el futbol siguió presente ya que solía ir a la cancha para alentar a la Juventus.


Just Fontaine, máximo goleador del Mundial de Suecia 58, tenía la voz de Frank Sinatra. Grabó varios discos. Aprovechó su fama como goleador para presentarse en París, sólo que se hacía llamar “Just Fontaine, el cantante”. Cuando se le preguntó por su nueva faceta, respondió diciendo “Sé que no soy un gran cantante, pero me pagan muy bien y no es culpa mía que a otros, que quizá canten mejor, les ofrezcan menos”.

Además, se dio el lujo de cantar junto a estrellas de la época como Charles Aznavour, Sacha Distel, Gilbert Becoud y Gil Bernard. Una de las canciones más famosas, compuesta e interpretada por él, fue Chouette (Búho).


Dice Guillermo Knoll que el futbol y la música van de la mano. “Tienen ritmo. No tiene que ver con lo frenético, sino con lo estratégico. Hay muchas cosas que podrían relacionarse entre la música clásica y el fútbol. El buen juego es sinónimo de armonía.  Por eso, en mi libro cito frases de jugadores, técnicos y cantantes como Giovanni Trapattoni, Juanes, Patricia Sosa, Valeria Lynch y Luis Alberto Spinetta. También hay frases como la de Eduardo Galeano, que dice: Jugar sin hinchada es como jugar sin música”.


Una gran historia, que cuenta Knoll, es la de Raimundo Orsi. Goleador y estrella en Independiente en la década del 30, subcampeón del mundo con Argentina en Uruguay 1930 y campeón mundial con la Squadra Azzurra en Italia 1934. Estudió en el Conservatorio y tocó el violín en una de las giras de Gardel por Europa.  Argentina y Uruguay jugaron la final en los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928, donde ganaron los charrúas. “Después del partido, a Orsi le dieron un Stradivarius y se puso a tocar con Gardel en un restaurant para acompañar al plantel argentino, hasta que se armó una batahola que ni te cuento. En Italia lo bautizaron ‘el violinista de la Juventus’”.

Knoll recuerda el caso del cantante Julio Iglesias, artista latino que más discos vendió en el mundo. “Cuando era chico atajaba en el Real Madrid B, pero a los 19 años sufrió un accidente automovilístico que le cambió la vida antes de debutar en Primera. Él no era músico, pero un enfermero le acercó una guitarra como terapia para ejercitar sus dedos y desde entonces comenzó su exitosa carrera como cantante”.


Hay jugadores que podrían mostrarse como músicos. “El chileno Alexis Sánchez y Neymar tocan el piano. Alexis tocó la canción de la película Titanic y es un admirador de Pavarotti. También le gusta la salsa y el reggaetón. El último de los casos que cuento en el libro es el de Maluma, que fue lateral y carrilero por izquierda en las inferiores de Nacional de Medellín, hasta que abandonó el futbol por la música.


Por cierto, Leo Messi aparece en un video tocando el piano. Interpreta el tema de la Champions, sólo que la virtud que tiene en las piernas no se le duplicó en las manos. Se trata del pianista Tomás Fosch, quien hizo el papel de doble.


Guillermo Knoll piensa publicar una segunda parte de personajes que traen la música y el futbol por dentro. Por lo pronto, presume un once de futbolistas que bien pudieron dedicarse a la música.


En la portería: Petr Cech (batería). Defensas: Hugo Campagnaro (toca la guitarra, el bajo, violín y batería), Sergio Ramos (compuso SR4), Raúl Madero (piano) y Patrice Evra (grabó videos de reggaetón). Mediocampistas: Vicenzo Scifo (gran jugador y cantante belga), Franz Beckenbauer (sacó un single con sus dos temas) y Diego Maradona (cantó con los Pimpinela). Delanteros: Cacho Castaña (cantautor y aficionado de San Lorenzo) De 9 podrían ser Pandolfi, Bracamonte o Daniel Osvaldo (cualquiera de ellos está con el rock), y de 11 Marcelo Barticciotto (fue figura en Huracán y Colo Colo de Chile y fue ovacionado cuando cantó su tema en Viña del Mar).

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