• Zector 51

Las ‘cabras’ son una gran contención de los incendios forestales


Desde hace décadas, el éxodo rural ha ido transformado nuestro paisaje. El abandono de las actividades del sector primario más tradicional, como el pastoreo o la agricultura extensiva, ha provocado la proliferación de matorral, que es la mecha perfecta para la propagación de incendios.


La buena noticia es que tampoco hace falta repensar mucho, porque ya hay muchas personas en el mundo rural que están recuperando actividades tradicionales y sostenibles que, además de ser su medio de vida, ayudan a prevenir y minimizar los incendios. Hemos querido poner cara a algunas de ellas y contar por qué su trabajo es tan importante.


Laura Martínez tiene una explotación de ganadería extensiva con 130 cabras en la sierra de Madrid. “Nos decidimos por la ganadería extensiva porque tiene muchísimos beneficios y porque teníamos la idea de que el negocio fuera sostenible económicamente, con el medioambiente y con los animales”, nos cuenta.


Las cabras de Laura son pequeñas bomberas con patas. El ganado pasta en una faja cortafuegos, reduciendo la carga combustible ante un posible incendio, lo que minimiza el riesgo de propagación.


Guillermo Arranz es resinero, un oficio fundamental para proteger los pinares de zonas como Segovia. “Si hay cualquier conato de fuego podemos apagarlo y, si son grandes, estamos equipados con telefonía móvil para llamar al 112 y dar aviso a las grandes centrales de incendios”, afirma.


La resina es una alternativa adecuada a otras derivadas del petróleo pero con una huella carbónica muchísimo menor. Además, su extracción fomenta el desarrollo rural y la subsistencia de la sociedad en estas zonas.


“El pino se está apoderando del olivar y del campo en general. El pino es bueno pero hay que controlarlo”, Luis Mariano Martín es muy consciente del peligro de la proliferación descontrolada de una especie. Por eso creó el proyecto Mosaico, que pretende introducir nuevos tipos de árboles, fragmentando el territorio a modo de cortafuegos.


“El proyecto es fundamental para conservar la biodiversidad y combatir el cambio climático. Además evitamos grandes incendios manteniendo las fincas limpias. No hay incendios porque los cortamos”, recuerda desde la Sierra de Gata.


Miguel y Jesús (padre e hijo) llevan una explotación de ovejas y cabras en Girona. Forman parte del proyecto “Rebaños de Fuego”, una iniciativa que ayuda a estos ganaderos a vender su producto mientras sus rebaños limpian el monte. “Los bomberos nos indican puntos de alto riesgo de incendio para que pasen los rebaños a limpiar el sotobosque. Después, el proyecto nos ayuda a comercializar la carne”, nos cuenta Jesús.


“Nuestra labor es muy importante para preservar la biodiversidad y frenar el cambio climático porque las ovejas pastan comiendo la maleza y dejando a los árboles crecer más. Además, las ovejas llevan polen en su lana de un sitio a otro”.


Rocío Abuín es de Vigo y, tras muchos años trabajando en Londres, regresó a su tierra natal para desarrollar proyectos de recuperación de tierras para el cultivo, que minimizaran los impactos del fuego en el territorio.


Solo un 9,7% de la superficie forestal privada está gestionada. Es imprescindible fomentar iniciativas como el de “Epona Terra”, que abordan la gestión de los derechos de uso de la tierra para que puedan ser cedidos sin que el propietario pierda la titularidad de la misma. “El riesgo de incendio en Galicia está muy presente y lo que hacemos es un cortafuegos natural generando cultivos y haciendo los cultivos que no sea pasto de las llamas”, cuenta Rocío.


Estas personas luchan contra los incendios con su trabajo y tú puedes hacerlo con tu consumo, apoyando los productos sostenibles de lo rural. Desde las ciudades debemos re-conectarnos con el medio rural si queremos una transición justa.

16 vistas0 comentarios

© 2020 ZECTOR51 . Creado por Caro Ramírez

Tel. Cabina 9995762063

  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • Instagram