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La vida secreta de los árboles, los seres socialmente elevados


Al pensar en la vida de los árboles, uno podría caer en el terrible error de creer que solo se dedican a obtener alimento del sol y brindarnos oxígeno en el proceso. Sería muy triste quedarnos con esa perspectiva, ya que, en realidad los árboles son seres socialmente elevados. Esto quiere decir que “pueden aprender y recordar. Cuidar de los vecinos enfermos. Advertirse los unos a los otros del peligro. Incluso conservan algunos muñones de compañeros caídos”.


Así describe a los árboles el guardabosques alemán Peter Wohlleben, autor del bestseller “La vida oculta de los árboles”. Wohlleben estudio silvicultura y ha trabajado en el bosque desde 1987, así que tiene una perspectiva híbrida entre la ciencia y lo que sus ojos y sentidos le permiten aprender de estos sabios gigantes.


Wohlleben se refiere a ellos en términos antropomorfos. Para él, los árboles son seres elevados que se organizan en sociedad como lo hacemos nosotros los humanos. Aunque claro, sin cometer los errores egoístas que nos caracterizan. Lejos de eso, los árboles cuidan unos de otros y viven en total armonía con su medio ambiente.


Justamente esa es la idea, dice Peter, hablar de ellos en el lenguaje con el que nos identificamos para así comprender a lo que se refiere con que los árboles son seres sociales.


“Uso un lenguaje muy humano. El lenguaje científico elimina toda la emoción y la gente ya no lo entiende. Cuando digo, ‘Los árboles amamantan a sus hijos’, todos saben de inmediato a qué me refiero “.


Los árboles entretejen una estructura compleja

Con las recientes investigaciones, los estudiosos del tema se han dado cuenta de que los árboles manifiestan comportamientos grupales. Es decir, que se benefician unos a otros y no sólo se alimentan a sí mismos. Por ejemplo, se ha detectado que los árboles pueden mantener vivo un muñón (tocón) de un compañero caído por la tala humana u otro factor. Sus vecinos se encargan de alimentarlo mediante sus redes de raíces interconectadas en el suelo.


Además, también está ampliamente documentado el fenómeno botánico conocido como timidez. Se ha demostrado que las copas de los árboles de algunas especies no se tocan entre sí, semejando ríos de espacio entre ellos, como una forma de protegerse unos a otros. Así se aseguran de que llegue suficiente luz al suelo de cada uno y con esto, todos obtengan alimento y nutrientes suficientes.


Si no estás sorprendido hasta este punto, déjanos contarte que ellos también tienen una especie de red compleja conocida como Wood Wide Web. Un intrincado sistema subterráneo que habla de su gentil inteligencia. Es una red en el suelo interconectada con las raíces y micelios de hongos, que se entretejen a través de kilómetros y kilómetros.

A través de la Wood Wide Web, los árboles envían impulsos eléctricos y advierten a sus vecinos de futuros peligros. Es mediante este sistema que sus memorias se interconectan e intercambian nutrientes cuando un miembro envía señales de que está herido.


Definitivamente la sabiduría de la naturaleza es algo que los humanos estamos lejos de comprender. Por ello son importantes las voces como las de Wohlleben, las cuales dan a conocer al mundo la múltiple y encantadora personalidad de los seres arbóreos.

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