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La solución para comercios y restaurantes es volver a los reutilizables


En la primera parte compartimos cómo sustituir los plásticos prohibidos por desechables de otros materiales no es la solución a la degradación ambiental, ya que estamos trasladando la presión ambiental de la contaminación plástica a otros problemas como la deforestación. Mencionamos que la clave está en dejar atrás la cultura del “usar y tirar”.


Entonces, ¿Qué pueden hacer los comercios y restaurantes para seguir vendiendo sus productos y cumplir con la ley de prohibición de plásticos? La respuesta se encuentra en la Revolución del Reúso. En la transición hacia formas de distribución de los productos que estén basadas en la reutilización y el refill (recarga, relleno) o en la venta de productos libres de empaque. El cambio cultural implica que en lugar de plásticos y otros artículos de un solo uso, optemos por artículos hechos de materiales durables, resistentes, no tóxicos, diseñados para utilizarse por mucho tiempo y por muchas veces, y así evitar la generación de residuos. Cuando utilizas muchas veces un artículo, su huella ambiental disminuye.


El siguiente cuadro muestra algunos ejemplos de sistemas de reutilización orientados al sector de bebidas y alimentos. No son los únicos, ya que hay un sin fin de opciones, donde la innovación y la creatividad no tienen límite.


Para mayores ejemplos, consulta nuestro informe Los reutilizables son posibles.

No se espera que las empresas y restaurantes transiten hacia estos sistemas reutilizables de la noche a la mañana, pero sí pueden establecer objetivos de reducción de plásticos y de adopción de alternativas reutilizables en el corto, mediano y largo plazo.Todo esto a partir de sus propias capacidades, recursos y del tipo de negocio de que se trate. Para ello, las organizaciones o cámaras del sector podrían avanzar en el establecimiento de lineamientos que ayuden a sus agremiados en esta transición, a partir de buenas prácticas desarrolladas en otros lugares.

Dar incentivos a los clientes para que lleven sus propios reutilizables y no pidan desechables es una opción con la que podrían iniciar. Por muy pequeños que sean estos incentivos sin duda tienen un papel muy importante en lograr que las y los consumidores transiten hacia el cambio cultural deseado. Muchos restaurantes y comercios han empezado a implementar estas estrategias, la pandemia no debe ser motivo para suspenderlas. Dentro de las posibilidades de cada negocio, ejemplos de esto se encuentran en brindar descuentos o dar algunos extras si el cliente lleva sus reutilizables. La siguiente imagen muestra un ejemplo de un restaurante de ensaladas en la CDMX.


No obstante, algunas investigaciones sugieren que cobrar aparte los desechables a los clientes es una estrategia que funciona mejor que los incentivos. Muchas personas preferirán llevar sus tuppers o termos en lugar de pagar ese extra. Asimismo, se podría evitar dar plásticos u otros desechables cuando se brinde servicio en el lugar (en sitios donde no hay semáforo rojo), como en el caso de las cafeterías, las cuales pueden optar por servir café y otras bebidas en tazas de loza si el cliente las disfrutará en el mismo lugar.


Los reutilizables son opciones seguras para nuestra salud y para la del planeta, si seguimos las recomendaciones de las autoridades sanitarias de lavar con agua y jabón constantemente todos los objetos y superficies. Además, los plásticos de un solo uso por sí solos no garantizan higiene ni evitan contagios de Covid-19, ya que estudios indican que el SARS-COV-2 puede permanecer contagioso en superficies plásticas de 5 a 6 días, o incluso hasta 28 días en billetes plastificados y otros materiales. La clave está en lavar y desinfectar, y si debemos lavar y desinfectar ¿qué sentido tiene hacerlo en desechables? Mejor usemos opciones reutilizables.


Los residuos plásticos de personas contagiadas pueden permanecer como posible foco de infección para el resto de la ciudadanía una vez tirados a la basura. Así que debemos evitar plásticos innecesarios como envolver los cubiertos o el pan en bolsas de celofán o utilizar bolsas plásticas para llevar la despensa, los reutilizables son posibles y seguros también en estos ejemplos.


Asimismo, optar por comprar y abastecerse localmente brinda la oportunidad de recibir productos con menos empaque, al no requerir trasladarse por largas distancias ni congelarse por mucho tiempo, a la vez que nos brinda acceso a alimentos más frescos y naturales. Para los comercios y restaurantes establecer acuerdos directos con productores locales puede ser una buena opción para evitar productos sobre-empacados (aunque no estén prohibidos), de modo que puedan recibir precios más accesibles y pedir directamente el producto libre de empaque o entregado en rejas reutilizables o envases rellenables. Ahora más que nunca es importante consumir local y apoyarnos los unos a los otros. Busca los productores de tu zona, en la CDMX hay una amplia oferta.


Elijamos volver a los reutilizables para no contribuir a la contaminación plástica de nuestro planeta. © Jung-geun Park / Greenpeace


México y el sector privado mexicano tienen aún un camino por recorrer para lograr que la reutilización sea una realidad, pero los ejemplos presentados muestran que es posible, factible y deseable, tanto para el planeta como para los negocios mismos, sean estos grandes o pequeños. Las grandes empresas, como las refresqueras o supermercados, ofrecen opciones basadas en la reutilización en otros países, exigimos que amplíen estas ofertas a México. Como consumidores debemos apoyar al comercio local y apoyar con nuestro consumo a aquellos negocios que nos ofrezcan opciones sustentables, de esta forma tendrán más incentivos para sumarse a la revolución del reúso.

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