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Flujo piroclástico: qué es y cómo se forma

Foto del escritor: Zector 51
Zector 51
10 nov 2021
3 min de lectura

Son muchos los nombres que se utilizan para referirse a los flujos piroclásticos: nube ardiente, colada piroclástica, corriente de densidad piroclástica y más.


Todos esos términos hacen alusión a lo mismo, a la poderosa masa de gases y partículas que es expulsada desde el cráter de un volcán y se traslada a gran velocidad.

No obstante, los flujos piroclásticos no son, popularmente, de las partes del volcán más conocidas y, de hecho, su presencia puede traer muchas consecuencias indeseadas.


Se trata de una mezcla que surge durante las erupciones volcánicas y está formada por gases y partículas sólidas a altas temperaturas. Específicamente, la temperatura del flujo piroclástico se encuentra entre los 300 a 800 °C. Una vez que el flujo piroclástico es expulsado del volcán en erupción y alcanza la superficie terrestre, este se moviliza a ras del suelo a una velocidad que varía en el rango de los diez a los cientos de metros por segundo.


Como mencionamos en el párrafo anterior, el flujo piroclástico se compone, entre otras cosas, por partículas sólidas. Dichas partículas sólidas se denominan piroclastos o tefras, y no son más que fragmentos de magma solidificado que han sido expulsados del volcán. Según el tamaño que posean los fragmentos, el piroclasto se puede clasificar en:

  • Cenizas: partículas menores a los 2 milímetros de diámetro.

  • Lapilli: partículas cuyo diámetro varía entre los 2 y 64 milímetros de diámetro.

  • Bombas o bloques: fragmentos de más de 64 milímetros de diámetro.

Por su parte, el tamaño de las partículas condiciona la velocidad y extensión que alcanza el flujo piroclástico. Aquellos flujos compuestos por bloques presentan una baja movilidad y, por lo general, quedan restringidos a pocas decenas de kilómetros desde el centro de emisión. Mientras que aquellos flujos formados por cenizas y lapilli pueden alcanzar un radio de 200 kilómetros desde su centro de emisión.


Resulta importante mencionar que el flujo piroclástico representa uno de los mayores peligros de un volcán en erupción debido a que, por la gran velocidad con la que avanza el flujo, puede afectar a una enorme extensión de terreno en un corto plazo. Además, no solo afecta a las vidas humanas e infraestructuras, sino que siempre provoca efectos adversos prolongados en el clima, el suelo y el agua de la zona.


Cómo se forma un flujo piroclástico

En el apartado anterior aprendimos que los flujos piroclásticos surgen de los volcanes que están en erupción. Ahora bien, no todos los volcanes provocan flujos piroclásticos durante su erupción, sino que el flujo piroclástico se forma solo en aquellos volcanes con erupciones de moderada a alta explosividad, como en los volcanes cuya erupción es del tipo estromboliana, pliniana o vulcaniana, entre otras. Aquí puedes conocer más sobre los Tipos de erupciones volcánicas.

Los flujos piroclásticos pueden formarse de distintas maneras y aquí mencionamos dos de ellas:

  • Por colapso gravitacional de la columnas eruptivas de gran altura. El colapso sucede cuando la densidad de la columna es mayor a la densidad de la atmósfera circundante.

  • Por colapso de un domo de lava, que es una protuberancia que se origina cuando la lava es tan viscosa que no fluye fácilmente. El colapso ocurre cuando el domo de lava es tan grande que se torna inestable y culmina en una explosión.

Tipos de flujos piroclásticos

Los flujos piroclásticos pueden clasificarse según su composición, según los depósitos que originan, según como fueron originados y más. Por ejemplo, según su densidad, es decir la relación gas/partículas sólidas que tiene y los depósitos que forma, podemos encontrar:

Oleadas piroclásticas Se caracterizan por ser poco densas (ya que presentan pocas concentraciones de partículas sólidas), enérgicas y turbulentas. Las oleadas, a su vez, se pueden clasificar en oleadas calientes y oleadas fría. La temperatura de las mismas puede ser menor que el punto de ebullición del agua, como es el caso de las oleadas frías, o puede alcanzar temperaturas superiores a los 1000 °C, como es el caso de las oleadas calientes. Los depósitos de las oleadas piroclásticos se caracterizan por ser abundantes en lapillis y líticos (fragmentos de roca que estaban en estado sólido en el momento de la erupción). No obstante, vale aclarar que a menudo las oleadas no son consideradas como un tipo de flujo piroclástico.

Coladas piroclásticas Son un tipo de flujo producido principalmente por las erupciones del tipo plinianas y presenta una mayor densidad en comparación con las oleadas piroclásticas. Los depósitos que las coladas forman son difíciles de estudiar, puesto que no presentan una estratificación interna marcada, pero, en general, sus depósitos se denominan ignimbritas, y están compuestos por partículas de todo tipo de tamaño: desde cenizas hasta bloques.

Ahora que ya conoces el flujo piroclástico, te recomendamos seguir aprendiendo sobre los volcanes con nuestros artículos sobre:

  • Partes de un volcán.

  • Diferencia entre magma y lava.

  • Rocas ígneas: tipos, características, clasificación y ejemplos.

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