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Estrés y ansiedad: Estas son las claves para diferenciarlas y cuidar tu salud


Procurar la salud mental es igual de importante que cuidar el resto de nuestro cuerpo, pues las afecciones más comunes pueden traer otros problemas que afectan las actividades diarias, como puede ser atender a la familia, la escuela o el trabajo; sin embargo, en muchas ocasiones los síntomas se pasan por alto o se confunden entre ellos, como es el caso de la ansiedad y el estrés, que no son un mismo padecimiento.

Es por ello que en esta ocasión te compartimos las principales diferencias entre el estrés y la ansiedad, sobre todo si sospechas que tu salud mental está yendo más allá de las preocupaciones diarias e inevitables.

Pues aunque ambas afecciones se caracterizan por un sentimiento de nerviosismo, las razones que las provocan son totalmente opuestas, aunque las dos son igual de peligrosas para la salud.


¿Qué es el estrés y cómo identificarlo?

Una de las formas más efectivas para identificar el estrés es verlo como un "sentimiento de tensión física o emocional", según el sitio especializado Medline Plus, además que es una reacción con la que el cuerpo responde a un desafío o petición, es decir, a un "factor estresante".


Es por ello que se le relaciona con situaciones o momentos específicos en los que los pensamientos hacen sentir a las personas frustradas, enojadas o nerviosas.


Y como adelantábamos, no se debe confundir con la ansiedad, pues los sentimientos que el estrés ocasiona no continúan cuando el "factor estresante" deja de estar presente. Por otro lado, esta afección se considera como una respuesta normal del cuerpo para responder al peligro, miedo o alguna preocupación.


A pesar de ello, se divide en dos ramas el agudo y el crónico; el primero de ellos es a corto plazo y desaparece rápidamente; mientras que el segundo, puede extenderse por semanas o meses, tanto que los pacientes se pueden acostumbrar a él.


Claro que lo anterior puede poner en riesgo la salud, pues el estrés crónico se relaciona con otros problemas como la presión arterial alta, diabetes, obesidad, acné y alteraciones menstruales. Asimismo, cuando se prolonga por tanto tiempo, existe mayor riesgo de desarrollar depresión o ansiedad.


¿Cómo sé si tengo ansiedad y en realidad no estoy estresado?

Tal y como señalamos arriba, el estrés y la ansiedad están ligados, pero no son lo mismo y las claves para diferenciarlas es que en este segundo caso, las personas se enfrentan a un sentimiento de miedo, temor e inquietud que no sólo se queda en eso, sino que también se puede llegar a manifestar físicamente con sudoraciones, tensión, palpitaciones e inquietud.


Algo que es importante destacar, según los expertos, es que "la ansiedad puede ayudar a enfrentar una situación, además de darle un impulso de energía o ayudarle a concentrarse", pero a diferencia del estrés, no se trata de algo momentáneo, ya que quienes reciben este diagnóstico pueden llegar a sentirse abrumados por los sentimientos que se desencadenan e incluso pueden empeorar con el paso del tiempo.


De hecho, este trastorno también puede afectar las actividades diarias de una persona al grado en el que dejan de tener la concentración necesaria y su desempeño es bajo en cosas que antes realizaban sin mayor complicación.


Cabe destacar que existen tres tipos de esta afección en la que destaca un trastorno generalizado, un trastorno de pánico y las fobias, y cada tipo tiene síntomas diferentes, aunque las claves para descartar el estrés son:

  • Identificar pensamientos o creencias ansiosos difíciles de controlar

  • Imaginar acontecimientos futuros

  • Sobrepensar

  • Síntomas físicos, como latidos cardíacos fuertes o rápidos, dolores y molestias inexplicables, mareos y falta de aire

  • Cambios en el comportamiento, como evitar las actividades cotidianas que solía hacer como asistir a lugares o eventos

  • Querer que todo salga como se planeó y sin sorpresas

  • Que no haya un factor estresante

  • Problemas para descansar

Todos los síntomas anteriores y otros más, requieren de un seguimiento médico especializado que se puede llevar con psicoterapia cognitiva conductual o con medicamentos como antidepresivos, pero siempre recetados por un profesional de la salud.

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