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Estos Jordan no los tiene ni Obama


Arnold Zpadaz fue el protagonista de una escena con Spike Lee. Un pedazo de tronco de árbol que encontró camino a su taller en Tepito lo transformó en una obra de arte, que luego pasó a manos del famoso director de cine. Esa indicación no venía en el guion original, pero la “actuación” fue de ¡Corte y queda!


Zpadaz, quien prefiere que lo llamen carpintero antes que artista, descubrió hace nueve años la fascinación por recrear los famosos tenis de Michael Jordan en madera. La demanda por estos singulares souvenirs es constante, pero a raíz del documental The Last Dance, tiene clientes en lista de espera.


El costo depende del modelo a realizar. Hay modelos muy sencillos como el Jordan I, con una silueta simple, ése es de 19 a 20 mil varos”, expresa el capitalino sobre sus exclusivos tenis, que no los tiene ni Obama.


Desde que era niño me gustaba dibujar, pero nunca pensé en la escultura, fue algo fortuito”, revela. “Soy la tercera generación de carpinteros, luego empecé a hacer dos esculturitas de manera muy rústica. Mi hermano es muy aficionado a Jordan, entonces crecí con esa cultura. Un día en el taller se me ocurrió plasmar algo en unos tenis de madera pequeños como de 10 centímetros. Fui a Tepito y los empecé a vender en el mercado de tenis”.


La originalidad despertó el interés del fundador de las tiendas de sneakers Barrio Warrior, quien le recomendó hacer el zapato en tamaño real. Entonces fue que los Jordan volaron.


Dependiendo de la necesidad que tenga y del modelo, es lo que me tardo en crear el tenis. En algunos me he llegado a tardar 15 días, pero hay modelos muy complicados como el que se llevó Spike Lee, con ése me tardé seis meses.


Esa vez me encontré un tronco tirado en el camino de mi casa al taller, me lo llevé y luego lo empecé a esculpir, pero luego me di cuenta que estaba un poco podrido por dentro; entonces me tardé en restaurarlo con resinas. Fue muy complicado, pero me quedó el Jordan 4”.

ENCUENTRO DE PELÍCULA

Arnold Zpadaz vio en la televisión un anuncio del TAG CDMX 2014, en el que la figura principal del evento era Spike Lee y pensó que era una opción para que el famoso cineasta conociera su trabajo.


Mi idea era que Spike Lee viera el tenis y me lo autografiara para tenerlo de recuerdo. Conseguí dos boletos y le dije a un amigo, que habla inglés, que me acompañara para que fuera mi traductor, mi amigo era súper fan de Spike.


El problema es que sólo teníamos una pulsera para el meet and greet con Spike Lee. Si entraba yo, pues sólo sería para sonreírle porque no le iba a entender nada. Entonces le pedí a mi amigo que él entrara con el tenis y le explicara. 


Yo intenté ingresar de alguna forma, pero no me dejaron. Me quedé en la valla y en eso salió una chica de la organización y preguntaba: ‘¿dónde está el artista?’ entonces me señala y me dice: ‘¡tú, ven!”.


La explicación que había dado su enviado a Spike Lee resultó. El cineasta pidió encontrarse con el escultor del tenis de Jordan.


Yo estaba muy nervioso, todo mundo me veía como diciendo ¿este güey quién es? Spike tenía mi tenis en la mano y me dice: ‘it’s for me?’, yo todo paisanito sin entenderle le digo:  ‘yes, yes’. Hasta que mi amigo me dice: ¡se lo acabas de regalar! Spike me dio un abrazo y me dijo que era un artista y me dio su tarjeta”.


En el festejo posterior perdió dinero, celular y hasta el contacto de Spike Lee. 

Spike se fue fascinado, fue una noche magnifica hasta que perdí todo. Él se llevó una de mis mejores piezas, pero algún día me lo volveré a encontrar”.


La fama de los tenis de madera se desbordó. Comenzó a ser invitado a eventos de las marcas y en uno de esos conoció al famoso diseñador Tinker Hatfield.


El estadunidense es el creador de emblemáticos modelos, entre ellos los de la línea Air Jordan.


Mi meta es llegar a Michael Jordan y regalarle uno de mis tenis y que me firme otro; entonces podría seguir con mi vida tranquila. Pero si Jordan ya era bien famoso, con esta serie que le hicieron, fue como ¡pum!, volvió a explotar. Pero conocer al buen Mike estaría de lujo”.


La pandemia del covid-19 no afectó la cartera de clientes.


Pensé que iba a bajar, pero no. Hay mucha gente que quiere comprar y como trato de innovar eso les gusta. Hago reproducción de zapatos existentes y como esta cultura ha crecido, trato de amalgamarlo con el oficio de carpintería”.


Explica que ahora es más sencillo plasmar sus ideas. Cristalizó, a finales del año pasado, el sueño de un jersey de Jordan en madera, el del primer campeonato en 1991.


Tenía la idea de hacerlo. Ya con la experiencia me lo aventé de volada. Era para mi colección, pero llegó un socio y me lo compró”.


Arnold Zpadaz dice que todo es parte de la pasión por lo que hace.


Nunca fui a una escuela de escultura o modelado. Siempre me ha gustado más que me digan carpintero que artista, me late más ese mote, porque yo empecé arreglando puertas y haciendo closets, y lo sigo haciendo. Aunque sí tengo atributos de artista en lo temperamental y lo impulsivo. Hay veces que me harto de hacer lo mismo y de repente se me ocurren cosas nuevas. No me sumo a proyectos que no me inspiran.

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© 2020 ZECTOR51 . Creado por Caro Ramírez

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