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Conectividad ecológica: definición, características e importancia


La conectividad ecológica, a veces también llamada conectividad del paisaje, constituye una muy buena estrategia para mantener los ecosistemas funcionales y, en efecto, para conservar la biodiversidad y facilitar el movimiento y adaptación de las poblaciones ante la inminente crisis climática.


De esta manera, la conectividad ecológica es una estrategia preventiva que permite mantener a las poblaciones funcionales antes que la pérdida y fragmentación de hábitats ponga en peligro de extinción a la diversidad biológica.

Muchos son los conceptos de conectividad ecológica que han surgido durante el estudio de la ecología. Pero, a grandes rasgos, podemos definir la conectividad ecológica como el grado en el que un paisaje facilita o impide el movimiento, dispersión o migración de especies entre parches o fragmentos del ecosistema. Entonces, la conectividad ecológica surge como una medida de la funcionalidad ecológica de un paisaje que permite conocer la facilidad de desplazamiento de las especies a través del paisaje.


La conectividad ecológica es un término moderno que surgió aproximadamente unos 35 años atrás en el marco de la biología de la conservación y la ecología del paisaje. Precisamente fue el ecólogo Gray Merriam quién observó que el traslado desde un fragmento de hábitat hacia otro no depende sólo de los atributos de la especie, sino que depende también de los elementos del paisaje. En conjunto con otros ecólogos, Merriam llegó a la conclusión que la conectividad es un elemento clave en la estructura del paisaje.


A partir de esto surge el concepto de conectividad del paisaje considerando que, el grado de aislamiento de una especie, se puede evitar mediante la presencia de elementos del paisaje que faciliten el traslado a los organismos entre parches o fragmentos de hábitat. El concepto ha sido adoptado por los biólogos de la conservación y con los años ha sido modificado a lo que hoy se conoce como conectividad ecológica.


La conectividad ecológica vista como la conexión entre los parches o fragmentos de un paisaje es inversamente proporcional a la fragmentación del paisaje, es decir a más fragmentación menor conectividad ecológica. Por tanto, los conceptos de fragmentación de hábitats y conectividad ecológica están estrechamente ligados.


Como mencionamos anteriormente, la conectividad ecológica es una medida de funcionalidad ecológica del paisaje. Dicha funcionalidad depende de:

  • Los atributos propios del paisaje: como por ejemplo la estructura del mismo.

  • La distancia entre sus fragmentos.

  • Las particularidades externas del paisaje: como ejemplo las características de las especies que lo habitan.

Índice de conectividad ecológica

Precisamente para estimar el grado de conectividad del paisaje, existe el índice de conectividad ecológica, el cual se basa en la funcionalidad del ecosistema considerando la capacidad de desplazamiento de las especies a través de los distintos usos del suelo dentro de en un mismo paisaje.


De este modo, el índice se puede utilizar cuando la capacidad dispersiva de la especie indicadora se ve afectada por los diferentes usos del suelo que conforman la totalidad de un paisaje. Este índice es una herramienta de gran utilidad, ya que a partir de sus resultados es posible diseñar corredores ecológicos, modelar distancias y generar futuros escenarios.


Importancia de la conectividad ecológica

A nivel mundial, con el desarrollo de las urbanizaciones y el avance de la frontera agrícola, los ecosistemas se han visto fuertemente degradados. Como resultado, se registra una enorme pérdida de hábitats para la biodiversidad, lo cual se traduce en un aumento considerable de las vulnerabilidades de las especies, que podría llevarlas a la extinción.


Sumado a ello, los relictos de hábitats que persisten se encuentran separados entre sí, dificultando el desplazamiento de especies, patrones de migración, probabilidad de colonización e interacciones entre distintas poblaciones, como también las posibilidades de que los organismos se adapten al cambio climático.

Por su parte, la conectividad ecológica estudia en profundidad esta problemática ya que, en resumidas cuentas, da una idea de qué tan bien o mal están conectados dos relictos, parches o fragmentos del paisaje. Sus estudios e implicaciones son de fundamental importancia para la planificación y diseño de áreas protegidas puesto que, al fin y al cabo, las áreas protegidas son relictos del ecosistema original y mantener la conexión entre dos áreas protegidas, potenciará los esfuerzos de conservación de especies.

Asimismo, la conectividad ecológica es relevante en lo que respecta al ordenamiento territorial, debido a que la planificación urbana será el mecanismo clave para que los espacios que se destinan para el desarrollo de nuevas urbanizaciones no interfieran en la conectividad ecológica.

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