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  • Zector 51

Bruce Springsteen bate récords multimillonarios con la venta de los derechos de su música


Si alguien, alguna vez, se ha preguntado por qué le llaman 'The Boss', no tiene que echar un ojo al negocio que acaba de firmar.


Bruce Springsteen ha firmado un acuerdo con Sony, para la venta de todos los derechos de su música, por un total de 442,5 millones de dólares, tal y como recoge la revista 'Billboard'.


Sony, donde el músico ha lanzado todo su catálogo, se hace así con una discografía que incluye álbumes legendarios como 'Born in the USA' o 'The River'. Obviamente, no es la única estrella que ha tomado el camino de la venta de su legado musical en vida

Otra gran estrella del pop vende su legado artístico: los derechos de las canciones de Tina Turner (derechos de autor, explotación, imagen, etc) han sido adquiridos por la discográfica BMG. La pregunta es: ¿por cuánto?


No ha trascendido la cifra pero en la industria de la música ya se habla de "la mayor operación comercial de este tipo realizada hasta la fecha". Veremos si es así. En ese caso, Tina Turner habría superado el récord de Bob Dylan, a quien se pagó, según informaciones no confirmadas, en torno a 300 millones de dólares por su catálogo.


La octogenaria Tina Turner fue una estrella superventas cuando se vendían discos: 100 millones es la cifra que se repite. 100 millones de discos en una larga trayectoria que, en parte, ha hecho con Warner, discográfica con la que seguirá trabajando pero que no pudo superar la oferta de su competidora BMG en lo que a los derechos se refiere.


Tina Turner ha explicado en un comunicado: “Como para cualquier artista, la protección del trabajo de mi vida, mi legado musical es un empeño personal”. Pero las razones económicas están detrás de la venta de canciones tanto en el caso de Tina Turner como en otros. Es un boom reciente: Shakira, Bob Dylan, Crosby...


Las grandes canciones de la historia del pop se han convertido en valores al alza para especular. Inversores y fondos compiten por quedarse con los derechos de las piezas musicales más importantes, y artistas de todo tipo venden a cambio de cifras millonarias. Está Tina Turner pero también la colombiana Shakira. Su nombre se incluye en una larga lista de estrellas que han cedido su catálogo


La cantidad por la cual vendió Shakira sus canciones es secreta. Pero, para hacerse una idea de lo que cotiza un buen catálogo, ahí está la cifra que Red Hot Chili Peppers cobró por sus canciones: 140 millones de dólares. La banda las vendió, igual que Shakira, a Hipgnosis Songs Fund, fondo que posee las canciones de 50 grandes artistas y que sigue ampliando sus posesiones musicales.


Hipgnosis Songs Fund posee los derechos de las canciones de clásicos como Neil Young o Blondie (en la imagen) y también los de otros artistas como 50 Cent, Enrique Iglesias, Kaiser Chiefs, The B52s, Timbaland...


El dueño de Hipgnosis Songs Fund es el canadiense Merck Mercuriadis, que a los 19 años comenzó a trabajar en la sede de Virgin en Toronto y actualmente posee los derechos de más de 60.000 canciones. Ello quiere decir, sobre todo, que se lucra de cada centavo que generan dichos temas (por su reproducción en Spotify, publicidad, series o películas, etc).


Pero no sólo Hipgnosis Songs Fund está a la caza de catálogos de estrellas del pop. Según publicó Financial Times, el fondo de capital riesgo Shamrock Capital compró las canciones de Taylor Swift por 300 millones de dólares.


Y fue noticia el que Bob Dylan vendiera a Universal todas sus creaciones por una cantidad estimada, según The New York Times, de 300 millones de dólares. El mismo valor da el mercado a Taylor Swift que a Bob Dylan.


David Crosby, icónica estrella de los 60 cuyas canciones con la banda Crosby, Still, Nash & Young son himnos de la era hippy, también vendió su catálogo. En este caso a Iconic Artist Group. La pandemia ha acelerado el proceso de venta de canciones. No hay conciertos y no hay ingresos para las estrellas del pop así que los artistas aceptan un buen montón de dinero por renunciar al beneficio que pueda reportarle sus temas.


Para algunos creadores musicales es un modo de sacar dinero para poder jubilarse. Paul Simon se retiró de los escenarios definitivamente y decidió vender sus canciones a Sony.


La adquisición de los derechos editoriales de las canciones de estrellas del rock y el pop no es un fenómeno nuevo. En 2006 Courtney Love optó por vender la mitad de los derechos de las canciones de Kurt Cobain a Primary Wave Music Publishing.


Primary Wave Music Publishing posee (parcial o totalmente) otros catálogos importantes como el de Def Leppard, Chicago, Katrina & The Waves, Steve Earle o Steven Tyler (en la imagen).


En el caso de los Beach Boys la venta va más allá de las canciones. La mítica banda de chicos de la playa ha vendido a Iconic Artist Group su catálogo así como el nombre y los derechos de explotación de su marca.


Las canciones se han descubierto como un producto con el que puede comerciarse igual que se hace en bolsa con el valor de las empresas o en los mercados de materias primas, petróleo, etc. Las canciones cotizan, suben y bajan su precio, cada catálogo puede venderse y revenderse y sacar un beneficio.


Queda en el recuerdo aquel momento histórico en el que Michael Jackson, allá por 1985, compró los derechos de las canciones de The Beatles por 47 millones de dólares. Una cantidad que entonces se juzgó inmensa y, visto lo que se pagan a día de hoy las canciones de estrellas icónicas, se antoja escasa.


Vivir de la música resulta complicado si no hay conciertos. Las ventas de discos ya no son una fuente de ingresos relevante. Y lo que da Spotify, YouTube u otros operadores similares es una cantidad pequeña que sólo resulta gigantesca en caso de un número millonario de reproducciones. Así que para ciertos artistas consolidados es una opción vender su catálogo. ¿Y los nuevos artistas?


Igual que las discográficas introdujeron en los contratos con los artistas quedarse con un porcentaje de los beneficios de las giras, podría instituirse el que las canciones quedarán en posesión de quien invierta en un artista emergente. De nuevo, las reglas del capitalismo.


Sea como sea, lo importante es que no pare la música. Y, tras la pandemia, vuelven los conciertos y los artistas recobrarán unos ingresos fundamentales para pagar sus mansiones o sus modestos apartamentos, depende del lugar que se halle el músico en su camino al estrellato.

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