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Amy Winehouse, una vida trágica


Antes de que Amy Winehouse comenzara su larga espiral descendente que, finalmente, terminaría con su fallecimiento, el icono del pop británico asombró al mundo con su capacidad para el soul y el jazz, con un estilo único de música que sonó en todo el mundo. Desbordaba talento.


Por desgracias, las letras de canciones como ‘Recovery’ o ‘Rehab’ aludían a sus adicciones y problemas con las sustancias. Amy Winehouse perdió su batalla contra la adicción, falleciendo en su casa el 23 de julio de 2011. Sí, han pasado 10 años desde que la diva del soul se fue y su legado musical sigue presente. Qué mejor momento para echar la vista atrás y repasar su turbulenta vida.

Nacida como Amy Jade Winehouse, la cantante vino al mundo el 14 de septiembre de 1983 en Londres, Inglaterra. Amy Winehouse creció en un hogar de clase media y desde pequeña soñaba con triunfar en la música. Su abuela Cynthia alimentó las ambiciones de la joven, ya que ella misma era una ex cantante.


Cuando Amy Winehouse tenía solo 9 años, sus padres se divorciaron, lo que fue un desafío para ella. Más tarde, a los 12 años, decidió perseguir sus ambiciones y solicitó un lugar en la Escuela de Teatro Sylvia Young.


A los 14 años, Amy Winehouse ya estaba escribiendo sus propias canciones. Sin embargo, fue a los 16 años cuando llegó su primera oportunidad. Un amigo suyo, quien también era cantante, le dio su maqueta a un sello discográfico que quería un cantante de jazz.


Gracias a esa maqueta, a los 19 años, Amy Winehouse consiguió su primer contrato discográfico. En 2003, tan sólo un año después, ‘Frank’ saldría al mercado. El primer álbum de la cantante recibió los elogios de público y crítica.


Al principio de su carrera, Amy Winehouse se ganó la reputación de ser una «chica fiestera». Sin embargo, pronto saldría a la luz la verdad sobre sus adicciones. Cuando conoció a Blake Fielder-Civil, sus malos hábitos empeoraron.


Todos los sueños de Amy Winehouse se estaban haciendo realidad y su álbum había llegado al número 3 en las listas británicas. Desafortunadamente, a pesar de todo su éxito, Amy Winehouse sufría de ansiedad en el escenario frente a una audiencia que cada vez era mayor.


Amy Winehouse comenzó a frecuentar pubs en Camden para relajarse y fue en uno de ellos donde conocería a su futuro esposo, Blake Fielder-Civil. Fue amor a primera vista, pero también la sentencia para Amy Winehouse, cuyos hábitos, ya malos, empeoraron de forma alarmante.


Nick Godwyn, quien trabajó con Amy Winehouse durante seis años y dirigió tres de sus giras, habló sobre el cambio que vio en la cantante en una entrevista con ‘Times’. “Amy cambió de la noche a la mañana después de conocer a Blake. Simplemente sonaba completamente diferente. Su personalidad se volvió más distante. Y me pareció que se debía a las sustancias prohibidas. Cuando la conocí, fumaba marihuana, pero pensaba que las personas que tomaban drogas de clase A eran estúpidas. Ella solía reírse de ellos».


Más tarde, en el ‘Jeremey Kyle Show’ de ITV, Blake Fielder-Civil admitió que fue él quien introdujo a Amy Winehouse a las drogas duras. El uso de sustancias ilegales combinado con la naturaleza tumultuosa de la relación de la pareja hizo que la vida de Amy Winehouse se descarrilara.


Cuando se lanzó el segundo álbum de Amy Winehouse, ‘Back to Black’, la intérprete se vio catapultada a la fama internacional en 2006. Poco después, en 2007, Blake y Amy se fugaron a Miami, Florida (Estados Unidos)


La canción «Rehab» de ‘Back to Black’ fue una de las primeras señales de advertencia para los fanáticos en 2006, y pronto los problemas de Amy Winehouse se volvieron innegables para el público. A medida que la fama de la cantante crecía, también lo hacía su dependencia del alcohol y las sustancias ilegales para calmar sus demonios. Los paparazzi sólo empeoraron las cosas, al documentar cada movimiento de ella y su esposo Blake Fielder-Civil.


El matrimonio de Amy Winehouse fue una montaña rusa, descrita en la prensa del corazón día a día. Por si fuera poco, la pareja fue detenida en varias ocasiones. Desde asalto hasta posesión de diferentes sustancias.


Amy Winehouse fue quien más apoyo recibió, ya que ella era la famosa en el matrimonio. En 2007, The Philadelphia Inquirir escribió: «Solo tiene 24 años con seis nominaciones al Grammy, y se precipita de cabeza al éxito y la desesperación, con un esposo codependiente en la cárcel, padres exhibicionistas con un juicio cuestionable y los paparazzi que documentan su angustia emocional y física».


En su álbum ‘Back to Black’, Amy Winehouse exploró sus problemas con el abuso de sustancias y dejó claro que no estaba interesada en la rehabilitación. Se rumoreaba que incluso su propio padre no quería que ella se tomara el tiempo para limpiarse y que priorizaba su trabajo sobre su salud. ‘Back to Black’ fue el álbum más exitoso de su carrera. Nominada a seis premios Grammy, se llevó cinco.


Sin embargo, los problemas legales de Amy Winehouse le impidieron asistir a la ceremonia de los Grammy de 2008 en persona. No pudo obtener el visado para entrar en Estados Unidos y tuvo que aceptar los premios desde Londres.


Cuando ganó los cinco Grammy, su esposo estaba en prisión por agredir al propietario de un pub. Ese mismo año, su padre reveló que Amy Winehouse tenía los primeros signos de lo que podría provocar enfisema.


El alcohol también fue un problema importante para la estrella, hasta tal punto que acabó yendo a rehabilitación en más de una ocasión. Sin embargo, a pesar de sus intentos, nunca pudo recuperarse con éxito de su problema de adicción.


En 2009, Blake y Amy Winehouse se divorciaron y la cantante canceló espectáculo tras espectáculo, incluso una actuación muy esperada en el Festival de Coachella. Cuando llegó 2011, la premiada cantante apenas trabajaba. Lo peor de todo es que cuando subía al escenario, lo normal es que no pudiera actuar, hablar o mantener la verticalidad.


Un mes antes de su fallecimiento, Amy Winehouse comenzó su gira de regreso, actuando en Belgrado, Serbia. La actuación fue desastrosa; Amy Winehouse apareció en el escenario ebria e incapaz de recordar la letra de sus canciones o el nombre de la ciudad donde actuaba.


El problema de su actuación es que tenía a más de 20.000 personas delante. Los abucheos fueron tan sonoros que obligaron a la cantante a irse del escenario. Sería el último espectáculo que haría en su vida.


Mientras tanto, Christina Romete, la doctora de Amy Winehouse, había intentado llevar a la estrella a terapia psicológica durante meses. Sin embargo, la cantante se resistió a la idea, por lo que Romete se centró en lo que podía hacer para ayudar a la artista con su salud física. La doctora le recetó Librium, para ayudar con sus síntomas de abstinencia de alcohol y ansiedad.


A pesar de sus esfuerzos, Amy Winehouse no fue capaz de dejar el alcohol. Según su médico, fue un ciclo constante y la cantante no pudo mantenerse sobria más que unas pocas semanas seguidas.


La noche antes de morir, Amy Winehouse llamó a su médico para decirle que había vuelto a recaer, que no quería morir y se disculpó por hacerle perder el tiempo al médico.


Esa misma noche, Amy Winehouse se quedó despierta viendo vídeos de YouTube de sus primeras actuaciones con su guardaespaldas, Andrew Morris (en la foto). En un documental de Channel 5 sobre la muerte de la cantante, el propio Andrew Morris habló de esa noche: «Ella me estaba mostrando algunos vídeos en su ordenador y estaba cantando, y dijo: ‘Vaya, puedo cantar’ y yo dije:’ Maldita sea, puedes cantar».


A la mañana siguiente, el guardaespaldas y amigo de Amy Winehouse planeaban despertarla a las 10:00 horas, pero parecía que todavía estaba descansando, así que la dejó. No fue hasta las 15:00 horas que Morris se dio cuenta de que algo andaba mal. En un comunicado a ‘The Independent’, Morris dijo: “Todavía estaba dormida, lo que parecía extraño. Ella estaba en la misma posición que por la mañana. Revisé su pulso pero no tenía».


El 23 de julio de 2011, Amy Winehouse falleció debido a una intoxicación por alcohol. El forense señaló que su nivel de alcohol en sangre era cinco veces más alto que el límite legal para conducir en Inglaterra.


Aunque los fanáticos de todo el mundo lamentaron la repentina pérdida de la estrella británica, muy pocos se sorprendieron. La muerte de Amy Winehouse fue presagiada por su forma de vida.


Después de la muerte de Amy Winehouse, hubo muchos señalamientos. En el documental ‘Amy’, los espectadores se enteran de cómo el propio padre de la artista (en la foto) dudó en enviarla a rehabilitación para que la ayudaran con sus adicciones. Sin embargo, otros implicados como los paparazzi y su exmarido también han sido fuertemente acusados de contribuir a su espiral descendente.


Amy Winehouse tenía solo 27 años cuando murió mucho antes de lo que debía, uniéndose a muchos otros artistas torturados que pertenecen al “Club de los 27”. El mundo de la música perdió otro icono demasiado pronto.

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