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“Alergia al wifi” va camino de convertirse en uno de los grandes males de la sociedad informativa


Este padecimiento se hizo famoso hace algunos meses porque es lo que en la pantalla chica sufre Michael McKean, quien interpreta a Chuck McGill, el hermano mayor y responsable de Jimmy/Saul (Bob Odenkirk), en la serie de televisión Better call Saul, quien sufre de la rara condición de "hipersensibilidad al electromagnetismo": alergia a las ondas electromagnéticas.


La llamada “electrosensibilidad” o también conocida como “alergia al wifi” va camino de convertirse, según expertos, en uno de los grandes males de la “sociedad de la información”, destacó el diario español ABC desde hace ya nueve años.


Es una enfermedad invisible, se llama “electrosensibilidad” y afecta, según estudios independientes, a una de cada mil personas, además de que el Consejo Europeo ya advirtió sobre los efectos nocivos de las ondas electromagnéticas.


Enfermos y expertos alertan de que en pocos años, la proliferación de nuevas tecnologías la convertirán en una de las grandes enfermedades del siglo XXI.


No es una enfermedad con carácter oficial y la ausencia de estudios impide conocer datos relativos al nivel de incidencia y los efectos sobre la salud de este mal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la electrosensibilidad, también conocida como electrohipersensibilidad (HSE), no es un diagnóstico médico.


Lo que sí se sabe es que se trata de una enfermedad generada por la exposición continuada a campos electromagnéticos y que puede dar lugar a síntomas como la pérdida de la memoria a corto plazo, vómitos, dolores de cabeza, mareos o irritación.


Estos síntomas se intensifican cuando el afectado permanece próximo a aparatos electrónicos.


El ABC anotó que al margen de nombres que la definan lo cierto es que esta enfermedad invisible, en la que se siente el dolor pero no se ve qué lo provoca, comenzó a dar pequeños pasos en su lucha por el reconocimiento. En 2010, Minerva Palomar, quier era electrosensible desde 15 años atrás, consiguió que un juez le concediera la incapacidad permanente debido a este problema, lo que constituyó la primera piedra en el camino de una incontable lista de afectados.


De acuerdo con la Fundación Vivo Sano

Desde la aparición de los primeros ordenadores, muchos usuarios sufrieron síntomas anómalos durante su uso y posteriormente. En principio se calificó como un suceso psicológico. Pero pronto se descartó esta hipótesis y se comprobó que un porcentaje de los usuarios padecían una especial reacción nociva que tenía unos mismos síntomas aunque fuesen diversos y se les manifestasen unos u otros individualmente. Inicialmente se comprobaron una serie de sensaciones relacionadas con calor, irritación y sarpullido en el rostro, así como cosquilleo, picores o pinchazos en la piel, sequedad e irritación ocular y las vías respiratorias, dificultad para concentrarse, vértigo, pérdida de memoria y de la orientación, dolores de cabeza, náuseas, fatiga, dolores musculares y articulares, alteraciones cardiacas, síntomas de gripe, sin padecer gripe, etc.


A los afectados por las líneas eléctricas y los transformadores, se fueron uniendo los usuarios de electrodomésticos y nuevas tecnologías, hasta que llegó la gota que colmó el vaso y desencadenó el estallido generalizado de la enfermedad silenciada en el ámbito mundial: la telefonía móvil, y a continuación todas las tecnologías inalámbricas: teléfonos inalámbricos, wifi, etcétera.


La electrohipersensibilidad es un síntoma de advertencia de que un organismo está llegando al límite de su tolerancia, y que cada vez más personas desarrollan tras un tiempo de exposición a las radiaciones. Sin embargo, otras personas no presentan una sintomatología tan aguda, pero eso no quiere decir que no puedan desarrollar una grave enfermedad como cáncer y muchas otras, aunque no haya habido síntomas previos.

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