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Al escuchar el zumbido de las abejas, las flores dulcifican su néctar para estar en completa armonía


En la naturaleza se encuentran millones de sinfonías que permiten que la orquesta funcione con perfección. Entre animales y plantas una conexión única se establece cuando los primeros se acercan a la naturaleza en busca de cobijo. Este es el caso de las abejas y las flores, ya que una nueva investigación, sugiere que las flores puedes escuchar el zumbido de las abejas y en respuesta dulcifican su néctar.


La naturaleza está llena de sonidos, desde el cantar de las aves hasta el crujir de las ramas con el viento. Como humanos no nos resulta extraño escuchar estos sonidos ambientales, incluso forman parte del sentido de supervivencia de muchos otros animales. Pero ¿Qué pasaría si las flores también los escucharan?


Un estudio reciente de la Universidad de Tel Aviv acaba de descubrir que las flores pueden escuchar el zumbido de las abejas y lo utilizan como una ventaja evolutiva. Los resultados de la investigación realizada por la Facultad de Ciencias Vegetales y Seguridad Alimentaria de la Universidad de Tel Aviv, se publicaron en la revista bioRxiv.


En al menos el caso específico de las prímulas vespertinas, cuyo nombre científico es Oenothera drummondii, se podría decir que escuchan el zumbido de las abejas. El equipo de expertos expuso a este tipo de flores al sonido de una abeja voladora. Incluso con señales sintéticas a frecuencias similares, las flores respondieron a la vibración y produjeron un néctar más dulce en tan solo tres minutos. Esto aumentaría las posibilidades de polinización cruzada, es decir de una planta a otra.


Flores como orejas

Las flores en sí mismas servían como una especie de orejas, captando las frecuencias específicas correspondientes a las alas de las abejas. Los investigadores también descubrieron que las flores vibraban mecánicamente en respuesta a otros sonidos como el viento. Esto sugiere un mecanismo de la flor en el que en sí misma sirve como un órgano sensorial auditivo.


Aunque sin duda, la respuesta más sorprendente tiene que ver con la sensibilidad de la flor al sonido de las abejas. Mecanismo que puede influir en la relación planta-polinizador en diversas formas.


Por ejemplo, las plantas podrían asignar sus recursos de forma más eficiente ante la respuesta del zumbido de polinizadores. Es decir, podrían centrarse en el momento de actividad de estos para dulcificar su néctar. De esta forma, las posibilidades de ser polinizadas aumenta y con ella, su supervivencia.


Además, también han teorizado que los polinizadores podrían haber evolucionado para producir sonidos que las flores sean capaces de escuchar. Aunado a esto, existe la posibilidad de que los sonidos antropogénicos, es decir, los producidos por la actividad humana, también sean un factor influyente en las flores.


Finalmente, los investigadores concluyen diciendo que la capacidad auditiva, no se limita a los oídos, sino que tiene que ver con vibraciones que se interpretan de distintas maneras. Existen insectos que escuchan a partir de la captación de vibraciones en sus antenas. Así las flores también podrían escuchar todo a su alrededor.

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