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6 Canciones de Jorge Drexler inspiradas en la ciencia


El ya afamado cantautor uruguayo, ejerció la profesión de médico antes de convertirse en el músico que es ahora, antes de conocer a Joaquín Sabina y convencerse de viajar al viejo continente como lo narra en su canción titulada “Pongamos que hablo de Martínez”.


Quizá fue esa vida pasada la que lo llevó a componer canciones inspiradas en la ciencia: las telecomunicaciones, la anatomía, la física y hasta la antropología están presentes en sus letras. Te recomiendo estas seis canciones del médico que confundió vocaciones.


“Me gusta más escribir canciones que recetas ”Jorge Drexler.


1. “Todo se transforma”

Esta canción está inspirada en la ley de conservación de la materia o ley de Lomonósov-Lavoisier, la cual dice que la materia no se crea ni se destruye, pero sí se transforma. Lo mismo pasa con la energía, por ejemplo, cuando decimos que debemos apagar las luces para que no se desperdicie energía, en realidad no se está desperdiciando, pues como dice la ley y la canción: “nada se pierde, todo se transforma”.


Drexler usa esta ley como una forma de estructurar una canción que en realidad no habla de ciencia, sino de las relaciones humanas: el amor y sus tenciones. Lo que nos dice la canción es que lo que ahora tenemos, antes fue otra cosa y nos ha llegado transformada; que el amor que uno da, lo recibe después de otra manera.


Incluso nosotros nos transformamos día a día. “Todo cambia”, diría la cantante argentina Mercedes Sosa; todo fluye, diría Heráclito, el antiguo filósofo griego.


2. “Universos paralelos”

La relación de esta canción con la ciencia es más evidente y tiene que ver con las teorías de la física que dicen que existen universos paralelos al nuestro. Nuevamente, Drexler usa teorías científicas como un pretexto para componer una canción que más bien tiene que ver con la relación de dos personas y el conflicto de ser uno cuando se quiere ser otro; dicho de una forma más sencilla, es el conflicto de pensar en esa persona que queremos cuando no estamos con ella y no logramos conciliar el universo propio con el universo ajeno, ese que deseamos o imaginamos.


3. “Polvo de estrellas”

Esta canción resulta ser de las más bellas en su mensaje profundo y tiene que ver nuevamente con la física y la astronomía. Drexler hace un símil del ser humano con las estrellas al decir que “una vida lo que un sol vale”, y que “somos polvo de estrellas”. Alude al principio del universo donde las estrellas todavía no se formaban, donde sólo había polvo, es decir, antes de ser humanos fuimos polvo de estrellas.


Pero la canción también nos sitúa en el final de la vida, donde “no dejaremos nada, sólo polvo de estrellas”. Venimos de ser polvo y terminaremos siendo polvo. Un dato curioso es que en vida seguimos teniendo mucho en común con las estrellas, pues estamos conformados por los mismos elementos que ellas. Cuáles son estos elementos, se podrían preguntar. Pues son todos los elementos del universo.


Cabe mencionar que para esta canción no sólo se inspiró en la ciencia; hay un poeta llamado Ernesto Cardenal que escribió un libro titulado Canto Cósmico, donde justamente menciona que “somos polvo de estrellas”. A la vez, Ernesto Cardenal era un gran lector de revistas y artículos científicos.


4. “Telefonía”

Esta canción es una especie de oda a las telecomunicaciones y a la posibilidad de comunicarnos más allá de nuestras limitaciones naturales. Desde los rollos de papiro donde se desarrolló la escritura hasta tecnología invisible como la internet.


Todo el desarrollo en telecomunicaciones ha crecido rápidamente, pero el mensaje sigue siendo el mismo: “te quiero, te querré, te quise siempre”. El acierto de toda esta ciencia, nos dice Drexler, es que nos acerca cuando estamos lejos.


5. “Movimiento”

La antropología es la disciplina que se puede escuchar en esta canción donde se repasa la historia humana desde sus primeros pasos nómadas. “Somos una especie en viaje”, pasando por toda clase de paisaje de generación en generación y migrando de contienen a continente.


“Estamos vivos porque estamos en movimiento”, desde “la gota de agua en el meteorito” hasta las migraciones actuales en las que Drexler afirma que somos “padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes”.


6. “Tres mil millones de latidos”

En esta última canción se celebra la vida y el mundo se ve como un jardín idílico donde sólo se está de paso, como un pasajero más en el tren que te trae a la vida. En esta canción, la relación con la ciencia es más sutil; por un lado hay un sentido ecológico y de cuidado medioambiental cuando dice al principio de la canción, “no quiero llevarme nada ni usar el mundo de cenicero”, además de la imagen del mundo como un idilio.


Finalmente, el título es algo que se puede considerar que tiene influencia de su profesión de médico, pues es el número que en promedio late el corazón de una persona en una vida.


Como se pueden dar cuenta, Jorge Drexler usa elementos científicos, que a veces no son tan evidentes, pero que forman parte esencial de sus letras. Les recomiendo mucho escuchar estas y otras canciones; sus letras son muy profundas y nos dan la posibilidad, como todo arte y toda ciencia, de tener otra perspectiva de nuestra realidad.


Como un extra, les dejo aquí abajo el link de un concierto virtual que ofreció hace unos meses en plena pandemia, donde por cierto, usa un péndulo de Newton para mantener el ritmo en una de sus canciones. Si tú conoces otras canciones que tengan elementos científicos como inspiración, házmelo saber en los comentarios.

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